Fotografías

Amanecer (Sunrise: A song of two humans)

amanecer

Director
F.W. Murnau
Año / 1927/ USA
Guión
Carl Mayer, del libro de Hermann Sudermann “Pasaporte a Tilsit”
Música
Timothy Brock (nueva partitura), Hugo Riesenfeld (partitura 1928)
Fotografía
Charles Rosher, Karl Struss
Reparto
George O’Brien, Janet Gaynor, Margaret Livingston, Jane Winton.
Duración
95 minutos

El director alemán F.W. Murnau era de aquellos artistas que aman su oficio. Él veía en el cine infinidad de posibilidades para la expresión y en cada película buscó nuevas formas de narración, de efectos visuales y composición.

Luego de haber realizado sus filmes en Alemania, con gran éxito, se dirigió a Hollywood como una estrella y con la confianza absoluta de los estudios que le dieron en un principio plena libertad para gastar y hacer lo que se le diera la gana, esta actitud de a poco fue cambiando, pero así llegó a crear Amanecer, una de las obras más importantes del cine y tal vez la mejor película muda.

La historia es bastante sencilla y la resumiré para adentrarnos luego en la parte técnica. Un hombre y su esposa viven tranquilos en su campestre hogar, pero resulta que llega una mujer de la ciudad que se transforma en la amante del Hombre a quien incita a liquidar a su esposa. El Hombre se arrepiente en el acto y tratando de arreglar el asunto la sigue hasta llegar a la ciudad donde trata de probarle su verdadero amor. Pareciera una novela rosa de segunda, y tal vez lo sea, pero es la humanidad, la sencillez y como veremos ahora, el uso del contraste donde Murnau se desboca en belleza de imágenes. Hay que mencionar que cuando se estrenó esta película, apareció el sonido en el cine, relegando a las películas silentes a un absoluto segundo plano, pero con Amanecer se llegó sin duda a una cumbre del cine que costó, y aún cuesta, igualar. Pues Murnau acá mueve la cámara de manera nunca antes vista, con novedosos travellings y seguimientos que luego desaparecieron con el cine sonoro y vuelven recién con Welles. Otro de los méritos es la narrativa neta en imágenes, prácticamente sin intervenciones de pizarra con frases que ayuden a entender la acción. Es muy posible, incluso, que las pocas sentencias que aparecen hayan sido impuestas por la FOX, pues una de sus películas anteriores “La última risa” no fue interrumpida por ningún diálogo.

Tal vez el blanco y el negro con todos sus grises nunca habían alcanzado tanto impacto visual como en Amanecer. Karl Struss, maestro en la fotografía de entonces – realizó Ben-hur (’25) y posteriormente El gran dictador (’40) – junto a Rosher y Murnau logra con escenarios y filtros crear una atmósfera espesa en los lugares rurales y con diversos trucos y un monumental estudio, hasta ese entonces el más gigante de la FOX, una caótica, pero prolija idea de ciudad.

Vemos entonces a la tranquila mujer del campo y la lujuriosa amante citadina, la vida y la muerte, una ciudad acelerada y otra naturaleza apacible, el amanecer y el atardecer y por supuesto el pecado y el perdón. Todo este contraste de ideas, bastante básicas en su concepto son resaltadas por el blanco y negro.

Podemos decir que en cualquier momento en que detenemos el film encontraremos una fotografía hermosa, evocadora de lo más íntimo de cada humano. Murnau trabajó la profundidad de campo ubicando a la gente más grande a distancia y a gente más baja y niños más cercanos a la cámara, con lo que logra distintas capas frente al ojo logrando una sutil seducción de la que cuesta despegarse. Sin duda las escenas del beso deteniendo el tráfico y la pareja en el lago con una luna incandescente detrás quedan para siempre en la memoria. Volvemos entonces a la pregunta: ¿Sería lo mismo esta película en colores? Si no ha visto la película trate de hacerlo, si ya la vio, encuentre su respuesta.

Creo que en esta película se cumplen 2 requisitos básicos para una gran obra cinematográfica: la persistencia de alguna imagen en la testa que vuelva a despertar las emociones y la búsqueda dentro del arte mismo lo novedoso y así hallar belleza en lo cotidiano y en la aparente normalidad.